Renacimiento
Es difícil renacer, uno siempre tarda algo, siempre pelea ese deseo inminente de quedarse atrás y respirar un rato y tal vez comerse una galletita que le lleve a otros recuerdos, que te diga que el presente está bien, que el pasado es bueno, que no hay por qué cambiar. Ese postre por lo regular es tibio y aceptable y uno sigue con las galletas hasta que le toca una verde repugnante que te obliga a vomitar. El vómito, ese vómito, dolor de estómago, arquarse y retorcerse, sentir el trago amargo, la bilis subiendo por tu boca; ésa es la indicación de dar el paso y empezar a caminar, mover los pies y las piernas.
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